Escrito por Gabinete de Prensa Martes, 12 de Noviembre de 2013 13:04
La obra, en palabras de Oscar Wilde una “comedia trivial para gente seria”, contó con una ambientación minimalista, con predominio del color blanco tanto en atrezo como en decorados, vestuario y peluquería. Un maquillaje de fantasía y unas transiciones entre actos sutilmente diseñadas con juego de luces, pusieron la guinda a la actuación de Chespir.
Según el propio autor, “La importancia de llamarse Ernesto”, más que una obra de teatro, es “una ópera verbal” y por esta razón la música escogida, por Chespir, tuvo un papel predominante, destacando obras pertenecientes a la época del barroco en contraste con la puesta en escena sobria y sin adornos, al servicio del maravilloso texto que estrenó Oscar Wilde en Londres en 1895.
*información cedida por Chespir.